Alternaba su mirada del americano al ruso... Algo estaba fuera de lugar, porque esas sonrisas cómplices no auguraban nada bueno. Y para ser sinceros lo ponían nervioso. Aun así no poda dejar de observar como interaccionaban ambas naciones, olvidándose por completo de la junta que Arthur había adelantado dos semanas por pura paranoia.
-Se les anexara una gráfica con el bla bla bla....-
No podría centrar su atención en el inglés por más que hubiera querido, porque América y Rusia se mandaban ese tipo de miradas cómplices que solo compartían los amantes y que él no podía ignorar.
Una parte de él siempre tuvo presente la tensión sexual que había entre ellos y la parte más morbosa de su mente le advirtió que algo así podía pasar.
-France ¿Hay algo que te moleste al respecto?-
Parpadeó un par de veces al darse cuenta que el inglés se refería a él.
-Pardon chère, tu deslumbrante belleza impide que pueda pensar en otra cosa que no sea tú y moi....-
-¡Hijo de puta!-
Un golpe seco contra la puerta hizo levantarse a todos en la sala, más por lo conocida que era aquella voz.
-¡Fratello!-
Veneciano había sido el primero en salir corriendo al pasillo para toparse a su hermano encima de otra persona que por la posición no pudo reconocer, el puño que sostenía momentos antes en el aire descendió rápidamente al rostro del contrario.
No supo en qué momento se vio rebasado por los demás, hasta que Alemania sujeto al castaño el cual se resistía y soltaba todos los improperios que se conocía en italiano mientras que el ruso ayudaba a la otra persona a ponerse de pie.
-What the hell this it!?. Alex are you okey!?-
Tanto el inglés como el americano hablaron al latino que se limpiaba la comisura del labio ante la mirada confundida del G-8, su camisa blanca ligeramente abierta dejando ver una marca roja en el cuello que se cubrió rápidamente.
-Mon Dieu!- Francia abrió grandemente los ojos sorprendido, mirando del italiano mayor al latino que tenía la atención absoluta de todos y observaba de reojo al ruso y americano que se encontraban bastante más cerca de lo normal. Su mente hizo click al momento de que todas las piezas se ensamblaron perfectamente. Caminó abriéndose paso entre sus homólogos sujetando la mano del mexicano y arrastrándolo hacia el elevador el cual milagrosamente abría sus puertas y por obra de una entidad divina cerraba en cuanto el moreno estuvo dentro. Las demás naciones no reaccionaron a tiempo, solo se quedaron ahí paradas preguntándose ¿Qué rayos había sido eso?
En cuanto bajaron del elevador el rubio prácticamente lo
arrojó a un taxi y subiéndose después le ordenó al conductor que los llevara a la estación de trenes lo más rápido posible.
-¿¡Pero qué mierda crees que haces!?-
La pregunta venía acompañada de un toque de reclamo.
-Lo mismo podría preguntarte chère- Francia no se inmutó ni un poco por la mirada que recibió
-No sé de qué chingados hablas...-
-Podemos fingir que no pasa nada Alexander, pero esto tarde o temprano saldrá a la luz... ¿Qué crees que opinen los demás?-
El moreno se acomodó en su lugar un poco incómodo con la sonrisa que le dirigía el galo.
-No voy a juzgarte mon ami- pasó su mano por su cabello peinándose un poco y observando por la ventana del taxi -Te hablo por experiencia propia, el juego en el que estás, aunque gratificante, es peligroso. Más si los involucrados son el garçon y Russie-
Dios salve a la reina se escuchó fuerte y claro mientras el galo suspiraba dramático y sacaba su celular poniendo el altavoz.
-Allô Lapin- el tono que usó fue el de acabo de salirme con la mía y nadie puede evitarlo
-Bloody french, you Rifle-Dropper. Where hell are you!?-
Francis se llevó una mano al pecho, como si las palabras realmente le afectaran.
-Yo también te amo Angleterre....- el sonido de varias voces de fondo le sacó una risilla maliciosa - podrías poner el altavoz s’il vous plaît, me parece que los demás quieren asegurarse que Mexique esté bien-
-Alex are you ok? Keep calm the hero help you?- fueron las primeras palabras que escucharon seguidas de algunos insultos del inglés por que el americano casi le había arrancado el teléfono.
-Amerique calma-
Alejandro le mando una de esas miradas que estremecían a cualquiera y el levanto las manos en forma de rendición pateándose mentalmente por cometer aquel desliz.
-Alexander está perfectamente bien, solo quería discutir... Ciertos asuntitos con él~- la sonrisa perversa se instaló en su rostro y le acercó un poco el teléfono para que rectificara sus palabras.
-Estoy bien... Dejen de hacer un puto drama por todo- y tanto Estados Unidos como Rusia hubieran matado por ver el sonrojo del que solo Francia fue testigo.
-No se preocupen, se los regresare mañana. Italie procura que tu hermano no haga ninguna tontería y por favor no sean malos con los demás, ya saben lo densos que son para este tipo de cosas.-
-Ve~ -
Fue lo último que escucharon antes de que el galo arrojara su teléfono por la ventana alegando que era una lástima porque le gustaba mucho, pero no quería arriesgarse a ser interrumpido por un paranoico norteamericano.
-¿Y se puede saber a dónde chingados me llevas?- La verdad es que en cierto grado agradecía que el galo lo hubiera salvado de aquella situación, pero le entraban unos nervios enormes el verse yendo Dios sabría a donde con aquel rubio mano larga.
Francis rio un poco al notar el nerviosismo en aquella pregunta, no era la primera vez que alguien le preguntaba algo por el estilo, se acercó un poco más logrando que el latino se pegara literalmente a la puerta.
-Tranquilo chère- trató de no reír, pero no pudo evitarlo del todo -Aunque la idea de tenerte para mi es tentadora no estoy dispuesto a desatar la ira de los grandullones a los que tienes cautivados-
No muy convencido se acomodó mejor en el asiento, no confiaría del todo en el francés... Ya una vez lo había hecho y eso casi le cuesta ser violado.
-Iremos a ver a Scott- dijo mientras le daba unas indicaciones al conductor, viendo como el menor sonreía un poco más tranquilo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario